-Di que no es una aventura, que es algo para siempre.
-No es una aventura, es algo para siempre.
-No pareces muy convencido.
-¡Andrea, ya!
-¿Sabes? Hagamos un juramento.
-Bien, ya.
-Jura, pues.
-Juro, juro que es para siempre.
-¿Por quién lo juras?
-¡Basta, Andrea!
-Hay que jurar por lo que más se quiere.
Entonces Alex se aproximó a la muchacha y, mirándola fijamente, le dijo:

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