No hace mucho había una chica como tú, indecisa, soñadora, enamorada de esas mil historias de amor que salen en los libros, en las películas. Hasta que comenzó a escribir su propia historia, tan especial, tan increíble, que seguramente nadie creería que es real. Porque, ¿cuántos chicos te repiten cada día lo preciosa que eres? ¿Cuántos chicos se plantan en tu casa una mañana para despertarte a besos? ¿Cuántos te cantan una canción tocando la guitarra, te envían rosas en las que una es de plástico o se tumban contigo a ver las estrellas? O, simplemente, ¿qué chico es capaz de gritarle al mundo que te quiere, sin importar lo que puedan pensar las 7134769800 personas que lo escuchan? A día de hoy solo conozco uno, él. Y creédme cuando os digo que me siento la chica más afortunada del mundo porque, realmente, lo soy.
Lo bueno no dura para siempre, pero sí lo suficiente para hacerse inolvidable.
martes, 5 de febrero de 2013
Lo soy
Dices basta. Te han hecho daño muchas veces, ya pasas del amor. Demasiadas veces te has sentido como un pasatiempo del que se cansaron de jugar. Juras y perjuras no volver a fijarte en nadie más. Pasan los días y todo va genial, tus amigas, tu familia. Ni un sólo chico. Pero como siempre, todo sale al revés y ¡zas! llega alguien diferente que te rompe todos los esquemas. Ahí es cuando surge eso de "me parece guapo", "es simpático", "¿me gustará? no, no, nada de chicos ¿recuerdas?". Estúpidos pensamientos que generan estúpidas decisiones. Pero ¿sabes qué? Arriésgate.
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