domingo, 29 de enero de 2012

"Claro, ya daremos una vuelta en mi moto tranquila! jaja" fueron las últimas palabras que salieron de su boca, antes de que ella viviera una experiencia nueva, única.
Serían las 9 en una fría noche de enero, donde el vaho era lo que más abundaba en cada conversación. Se despieron el uno del otro sin saber que ese "adiós" se convertiría en un "hasta luego". Ella iba camino de su casa, congelándose, llevando puesta la sudadera azul que tanto le gustaba. Llegaba un poco tarde, pero no le importaba. Con la mirada fija en el suelo, caminaba despacio, sin prisa. Alzó la mirada. Un motorista equipado con dos cascos la esperaba con pose chulesca enfrente de su casa. "¿Te llevo guapa?" y al segundo ambos estaban montados en la moto, palpando el aire helado, surcando cada rincón de la ciudad. Era la primera vez que montaba en moto. Cada acelerón hacía que ella se agarrara con más fuerza a él; y él, al notar que ella se agarraba, aceleraba aún más. El poco pelo que quedaba fuera del casco ondeaba rápidamente. Su cuerpo se estremecía en cada curva, en cada bache. Amaba la rapidez con la que volaban a ras del suelo, sin temor, sin preocupaciones. Solo pensaba en ella, en disfrutar del viento que se estrellaba contra su cara, ese viento que conseguía sacarle lágrimas, congelarle la nariz y hacer que ella no quisiera bajarse de allí nunca.


Desde esa noche, ella se ha enamorado de algo; no de él, sino de su libertad.

2 comentarios:

  1. Que niiitooo :3
    Pero... entonces seguuro que está enamorada de su libertad y no de él?
    Porqe esto es como lo que sale en los libros :D
    Besiitos

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  2. Jajaja tranquila, estoy enamorada de la libertad que experimenté esa noche, no de él, aunque me gusta darle ese toque a las cosas para que se conviertan en una historia, en mi historia.
    besitos(:

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